León XIV publicó hoy, 25 de mayo de 2026, Magnifica Humanitas, la primera encíclica papal dedicada por entero a la inteligencia artificial. El documento lleva como subtítulo «Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial» y fue firmado el 15 de mayo, en el aniversario 135 de Rerum Novarum, la encíclica con la que León XIII intervino en 1891 en el debate sobre los derechos de los trabajadores ante la revolución industrial. La elección de la fecha posiciona a la IA como un cambio epocal.
El texto tiene cinco capítulos. Parte de la premisa de que la tecnología no es vista como un mal en sí mismo ni como una fuerza antagónica a la persona humana. Aunque, según el documento, tampoco es neutra, porque «asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza». Desde esa premisa, la encíclica reclama que el control de la IA no quede en manos de unos pocos, advierte sobre su uso en conflictos armados y propone recuperar la lógica del multilateralismo.
Un dato relevante para situar el documento en su tradición: la encíclica se inscribe en la línea de trabajo abierta por Antiqua et Nova (enero de 2025), la nota conjunta de los dicasterios para la Doctrina de la Fe y para la Cultura sobre los límites de la IA, y antes por las intervenciones de Francisco (2024). Lo novedoso es el rango magisterial con peso en la estructura de autoridad de la Iglesia Católica.
Aquí entra la categoría que viene articulando el discurso vaticano sobre el tema. La algorética, término acuñado por el franciscano Paolo Benanti hacia 2018 que propone trasladar la deliberación ética al diseño mismo de los algoritmos, antes que regularlos solo por sus efectos. La categoría tomó forma institucional con la Rome Call for AI Ethics (2020), firmada por la Pontificia Academia para la Vida junto a Microsoft, IBM, FAO y el Parlamento Europeo, y luego ampliada a representantes del judaísmo y el islam. presentación oficial de hoy refuerza esa estrategia de articulación con actores tecnológicos.
La algorética se enmarca también en la larga tradición bioética de la Iglesia Católica y en el trabajo sostenido de comunidades religioso-epistémicas que, con su expertise, dotan de sentido ético a los desarrollos tecnológicos que impactan en la vida de las personas. Queda por ver cómo se traduce este texto en intervenciones concretas en organismos como la ONU, en marcos regulatorios nacionales y en los espacios donde se discuten políticas de salud digital, automatización del trabajo y uso de la IA en ámbitos militares.
Ver la encíclica completa: MAGNIFICA HUMANITAS: Sobre la custodia de la persona humana en tiempos de Inteligencia Artfiicial.
Fuente: Vatican News